Américo y César ¿Quién va a llegar?

El final del actual gobierno se acerca cada vez más. En Tamaulipas los cuadros políticos se mueven bajo la superficie como las placas tectónicas de la tierra, las alianzas, amarres, tratos, triquiñuelas, ya están a la orden del día. Es claro que unos son más fuertes que otros, pero en esto no hay enemigo pequeño.  

Todavía no hay nada oficial, pero la percepción, factor que juega un papel fundamental aquí, ya da sus pronósticos que casi siempre son infalibles.

Se vislumbran algunos sucesos como predicciones babilónicas, aunque en apariencia las fuerzas políticas no se han acomodado del todo, la vox populi siempre se anticipa a los anuncios formales.

No se ha formalizado la alianza PRIAN, pero se espera que le hagan bola entre varios partidos al Movimiento de Regeneración y que intenten impedir que llegue a la gubernatura. Si no se unen PRI, PAN, PRD y hasta MC, va a ser muy difícil ganarle a MORENA, no es deducción al aire, es que en casi todas las encuestas, la preferencia electoral se decanta hacia la izquierda con un amplio margen.

En lo que el embudo se va haciendo angosto, aventurémonos a hablar de lo que podría venir.

El PRI, partido que apenas tiene 6 años de haber soltado a Tamaulipas de ese largo secuestro político de 85 años, no tiene los argumentos para competir por la gubernatura en este momento. Su carta más fuerte era Oscar Almaráz y decidió cambiar de bando y unirse al acérrimo enemigo.

Hoy el liderazgo del PRI queda en manos de Enrique Cárdenas del Avellano, quien en las últimas campañas perdió la diputación federal, precisamente contra Oscar Almaráz, quien representando al PAN, se quedó con la curul legislativa.

Enrique C. no pudo levantar la simpatía popular ni con la marca del partido tradicional, ni con el nombre propio, que a pesar de ser un emblema político en Tamaulipas por el recuerdo de su padre cuando gobernó este estado, no pudo hacer que la gente confiara en su proyecto.  

Su campaña fue gris, opaca, sin alma ni emoción. No pinta un buen futuro para el PRI en estas elecciones.

Movimiento Ciudadano ya destapó a Arturo Diez Gutiérrez, ex alcalde priista, recordado como el peor alcalde de toda la historia en la capital. Es claro que no tiene el tamaño político para llenar una campaña estatal, le apuestan al show en redes sociales y al discurso ya gastado de oposición permanente.  Si de algo carece MC es de iniciativa, de productividad, no hay acciones positivas ni constructivas, pura grilla, pura crítica, puro choque.

Hubiesen apostado mejor por alguien de casa como la diputada Paty Pimentel. También le entra a la crítica escandalosa pero, al menos tiene trayectoria en su partido. Además, siendo mujer podría haber levantado grandes simpatías, podría haber hecho papel digno, al menos. Ahora que si el caso era importar talento, pues ya hubieran ido a por Maki, de seguro ella estaría en este momento prendiendo las encuestas a favor de la ola naranja, pero bueno.

En el Partido Verde no se ve tan claro todavía, la llegada de Manuel Muñoz a la presidencia del partido le da un aire nuevo que pueden aprovechar. Sobre el verde, se dice que sería uno de los partidos importantes a la hora de hacer los equipos. Es obvio que esta elección no la va a ganar un partido solo, de que hay alianzas las hay y el Verde ahí tiene su fortaleza.

Para especular. Manuel Muñoz es uno de los amigos colaboradores de Eugenio Hernández, ex gobernador y muy querido tamaulipeco, a pesar de estar preso (supuestamente) por delitos cometidos en el tiempo en que gobernó el estado, sigue siendo una persona muy querida. A la gente no le importa si hizo o no hizo, a Geño lo quieren por chulo, y no en un mal sentido, al margen de sus decisiones o errores políticos, Geño supo gobernar para la gente, cerca de la gente, con la gente.

Historias de ciudadanos agradecidos con él sobran, de hecho estar en la cárcel ha provocado un curioso efecto de “beatificación”, la gente lo adora, al margen de lo que sea. Las posibilidades de que salga de prisión parecen crecer ¿Podría ser antes de las elecciones?

En el PAN, el alcalde tampiqueño que ha hecho brillar al puerto, tiene con qué buscar la candidatura. Según las encuestas, es el panista con mayor aceptación del estado. Nadie pone en duda el buen trabajo que ha hecho en Tampico, pero… el sonido de una botas apresuradas parece aproximarse.

Las cosas no parecen favorecer a Nader, aparece la silueta de César Verástegui, como el hombre que tendrá la candidatura y que buscará retener el poder y continuar con el proyecto panista.

¿Por qué César y no Nader? Piénselo con los números en la mano.

El caso es que el “Truco” apunta para ser el candidato. De que le sabe a los amarres y las alianzas, le sabe. Conoce a pulso el engranaje actual de la política tamaulipeca y en su espalda, todavía lleva  la investidura de Secretario general de Gobierno, lo cual es una llave muy valiosa.

Las encuestas no lo ponen muy arriba, eso es estratégico hasta cierto punto, venir de abajo siempre es perceptiblemente, más “creíble”. No hace ruido, porque la discreción es sinónimo de oportunidades. No habla mal de nadie, porque la confianza es un valor supremo. Agremia, reúne, acomoda. César tiene hoy, una posición privilegiada.

Precisamente su puesto y su perfil bajo, no le han permitido abrirse y lograr que la gente sepa como siente, como piensa, quién es en realidad. Lo conocen poco como persona, eso es un reto grande para su equipo.

En MORENA, las preferencias parecen tener nombre y apellido, Américo Villarreal suena por todo el estado y su nombre trae un aura de arraigo y tradición tamaulipeca. Américo va primero en casi todas las encuestas internas y externas. Su producción en el senado ha sido importante, siendo el presidente de la comisión de salud, ha impulsado reformas muy valiosas para todos los mexicanos. Es el nombre que más se pronuncia, uno de los políticos a quien más le creen en este momento y la confianza, repito, es un valor supremo.  

La fuerza de Américo radica primero en la ventaja que tiene sobre sus contrincantes porque su nombre está perfectamente claro en el pensamiento colectivo.

En resumen, la disputa está entre Américo y César Verástegui.

Américo deberá simplemente ser honesto, dejar que la gente se vaya enamorando de él, la simpatía que ya tiene basta para acrecentar el fuego ya entrando en campaña. Tendrá que planear bien su estrategia de comunicación y discurso para coronar esa preferencia que tiene. La gente está esperando verlo como candidato y oír de él las propuestas y proyectos que tiene para Tamaulipas, como es el caso de la segunda fase del Acueducto en Victoria, la gran obra hidráulica que hizo su padre cuando fue gobernador y que según la propia predicción del ex gobernador, hoy a 30 años de su inauguración, necesita actualizarse para seguir abasteciendo de agua a la capital.

Por su parte César, deberá trabajar mucho en darse a conocer como persona, es cierto que tiene un tramo avanzado porque su apodo es muy popular, pero quizá debería analizar bien la connotación del mismo, es decir, no sé si la mayoría de los tamaulipecos en este momento, quieran un gobernador a quien le apodan el “Truco”, ignoro el origen del alias, tal vez no tenga que ver con lo que refiera la palabra, pero dudo que sea la mejor forma de proyectarse.

Un movimiento tan simple como decidir si usan el alias o no para proyectarse, podría ser el peso que incline la balanza. No es lo mismo decir el Ingeniero César Verástegui, a, decir: el “Truco”. Un truco es algo “moralmente” negativo, una trampa. Un ingeniero es alguien que resuelve utilizando su ingenio, su inteligencia, es casi lo mismo, pero dicho de otra forma. César tiene lo suyo, el punto es saber explotarlo.

El caso es que las campañas están a punto de empezar y el pueblo tamaulipeco tendrá otra vez la responsabilidad de elegir. Ponga usted mucha atención, porque el futuro de nuestro Tamaulipas está en nuestras manos.